Digger: cuando el cine se convierte en una obra sobre el ego

Hay películas que sorprenden por lo que cuentan y otras por la manera en que deciden contarlo. Digger pertenece a la segunda categoría. Lo que comienza como una historia alrededor de un poderoso magnate petrolero poco a poco se transforma en un ejercicio metacinematográfico que juega con nuestras expectativas y nos obliga a cuestionar qué estamos viendo realmente.

Digger es una película impresionante, con un plot twist que no te imaginas y es que cuando piensas que estás viendo una película realmente te das cuenta que están grabando una obra de teatro basada en el ego de un magnate petrolero. La historia es muy buena y Tom Cruise es irreconocible con esa caracterización. ¡Una película recomendable!

Y precisamente ahí está buena parte de su atractivo. La película utiliza el teatro dentro del cine para construir una historia sobre poder, vanidad y la necesidad de controlar el relato propio. El magnate no solamente quiere tener el control sobre su imperio; también parece necesitar decidir cómo será recordado y cómo los demás deben percibirlo.

El recurso funciona porque transforma la experiencia del espectador. Lo que parecía una película convencional adquiere otra dimensión y convierte el escenario teatral en una especie de espejo del protagonista: exagerado, construido y profundamente marcado por su ego.

Tom Cruise es otro de los grandes atractivos. Su caracterización modifica por completo su presencia habitual en pantalla y demuestra nuevamente su capacidad para desaparecer detrás de un personaje. Aquí no está simplemente interpretando al poderoso empresario: construye una personalidad incómoda, excesiva y deliberadamente difícil de descifrar.

Digger puede no ser una película para quienes buscan una historia lineal y convencional, pero precisamente su apuesta formal es lo que la vuelve interesante. Es cine dentro del cine, teatro dentro de la película y, sobre todo, una reflexión sobre cuánto del poder también consiste en controlar la historia que los demás cuentan sobre nosotros.